La encomiable labor de la asociación Las Bienaventuranzas

La encomiable labor de la asociación Las Bienaventuranzas

La asociación de Las Bienaventuranzas son una obra de amor que nace en el corazón de Dios y que fue fundada por el Padre Omar Sánchez Portillo. La ADLB funciona en la Tablada de Lurín en el distrito de Villa María del Triunfo en Lima y sirve como espacio de acogida a quien nada tiene, a quién más necesita, a quien se siente abandonado y sólo.

“Es un hogar donde acogemos a los más pobres entre los pobres – como nos enseñó la Madre Teresa de Calcuta- permanente o temporalmente, dándoles calidad de vida y todo el cariño y amor de Jesús. Tenemos en este momento más de 243 niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores declarados en abandono o en proceso de investigación tutelar con enfermedades físicas, siquiátricas y/o necesidades especiales de educación.”

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Padre Omar Sánchez

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Dios no estaba en los planes de Omar Sánchez. Su aspiración era ser abogado, diplomático y viajar por el mundo. Soñaba con tener doce hijos y formar con su prole dos equipos de voleibol. Hoy, a sus 52 años, el sacerdote diocesano de la parroquia de Lurín se ríe de cómo cambio su proyecto de vida, luego de que entendió que su vocación era ser religioso y que su propósito en este mundo era servir a los demás.

“Nunca me había planteado ser sacerdote” confiesa. “Mi familia no era creyente. Así que no tenía mucha relación con Dios. Pero me gustaba ayudar”. Ese espíritu altruista llevó a Omar a dedicar una parte de su instancia en Nueva York a ser voluntario en el convento de las Misioneras de la Caridad, que pertenece a la congregación que fundó la Madre Teresa de Calcuta. “Allí comenzó mi camino. Volví a Perú con un vacío existencial. Tardé año y medio entender que Dios me estaba llamando”.

Han pasado 19 años desde que el padre Omar tomó el hábito religioso. Se unió a los hermanos Franciscanos Capuchino y con ellos participó en el proyecto educativo Ciudad de Los Niños. Vistió aquella túnica marrón solo por un par de años, porque algunas desavenencias lo llevaron a dejar la congregación. En ese trance, un terremoto sacudió a Pisco y el padre Omar decidió enrumbarse a ayudar a los damnificados, a quienes acompañó en labores de reconstrucción durante unos 8 meses.

En ese tiempo, el Padre Omar conoció a Ángel, un sacerdote español que lo invitó a ser parte de su proyecto Mensajeros de Paz, que lleva juguetes a los niños que habitan en zonas de guerra o desastres naturales. Durante esta experiencia de misión y servicio humanitario en el exterior, el padre compartió con niños mutilados y con los huérfanos que han dejado los conflictos bélicos. “Luego quise irme de misionero por Camboya, a Laos. Quería descubrir otras caras de Dios. No pensaba seguir mi labor en Perú. Pero nuevamente Dios tenía otros planes para mí”.

Ya de vuelta a su país, el padre Omar estaba en la búsqueda de continuar su trabajo sacerdotal. El entonces párroco de Lurín, el Padre Elías Zavaleta, le comento que dejaría la parroquia y que necesitaba a alguien que lo sustituyera. Él le propuso que solo podría ir los domingos para oficiar la misa a la comunidad. No se atrevía a asumir de lleno esta labor. Pero el monseñor Carlos García (actual obispo de la Diócesis de Lurín) le comento que lo necesitaba en la parroquia siempre. “Le dije que lo pensaría. Me respondió: si tienes que pensarlo, no te necesitamos. Entonces acepté”. Era 8 de junio de 2008 cuando entró a la parroquia Lurín para transformarla.

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Bienaventurados

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El padre Omar recorre la sede de la Asociación de las Bienaventuranzas (Villa Maria del Triunfo) y su presencia no pasa inadvertida. Quien lo ve caminando con su túnica negra corre a saludarlo, a comentarle alguna necesidad, o simplemente, abrazarlo en un gesto de agradecimiento. El padre Omar siempre consiente a los bebés, verifica el estado de salud de los abuelitos y atiende a la policía del sector que se detiene en la puerta de la institución. Habla con los psicólogos. Da órdenes y más.

“Cuando yo llegué aquí, esto era un terrenal”, cuenta. “Sólo estaba la iglesia y la casa parroquial. Eran 6 mil metros cuadrados que no sabíamos en que se convertirían. Pensamos primero en un centro de rehabilitación para jóvenes que se estaban iniciando en las drogas.

Pero un día me llamó una monja de Piura para decirme que tenían un chico de 35 años que habían encontrado en un basurero y que nadie quería atender. Y lo entendimos como una señal de Dios, que nos estaba pidiendo abrir las puertas a quienes no tienen nada ni a nadie.”

Ese primer albergado recibió por nombre Luis Maria Buenaventura Sullana. Le asignaron el nombre del santo del día, le pusieron por apellido Buenaventura seguido de su lugar de origen. Y así hicieron con el resto de las personas que llegaron sin identidad. Comenzaron siendo 12 residentes. Hoy, el proyecto social – que dirige el padre Omar junto a Marco Buenaventura – atiende a 243 personas, entre niños, mujeres, hombres y ancianos. Cuenta además con un centro de salud comunitario, tres guarderías y un refugio para venezolanos.

Donaciones

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El hogar vive de la ayuda desinteresada de muchas personas naturales y empresas y que con su apoyo hacen posible el mantenimiento de sus 3 casas. Sólo para tener una idea de la importancia de la ayuda vía donaciones es contarles que el presupuesto mensual asciende a US$ 45,000 lo que considera no solo alimentación, sino vestido, medicinas, cuidados de salud, pago de los trabajadores, pago de servicios de agua y luz, etc.

¿Cómo puedes ayudar?

La ayuda puede ser de distintas maneras:

Donaciones de dinero con depósito o transferencia en cuenta: Las mismas que puedes depositar en las cuentas que la Asociación de las Bienaventuranzas tiene, tanto en moneda nacional o en dólares americanos. Es importante mencionar que todo el dinero recaudado es destinado al cuidado de los albergados y al mantenimiento de la casa.

Para la asociación ningún aporte es pequeño, no son granos de arena lo que reciben sino gotas de amor las que hacen que puedan continuar con esta gran misión.

Donación para cargo en cuenta

Han implementado está vía de ayuda mediante un convenio con VISA para que, quienes lo deseen puedan utilizar este mecanismo realizando donaciones únicas o periódicas, en este sentido encontrarás en este articulo el link correspondiente para que puedas llenar el formulario virtual de autorización. Este mecanismo funciona con VISA independientemente de la entidad bancaria con la que trabajes.

Link de donaciones con tarjetas debito / crédito: https://www.visanetlink.pe/pagoseguro/ASOCBIENAVENTURANZAS/39860

Donaciones de bienes

La casa necesita permanentemente bienes de toda naturaleza, desde alimentos perecibles y no perecibles, agua, pasando por artículos de limpieza y aseo personal, pañales (usamos 5,000 unidades mensuales), pañitos húmedos, medicinas, etc. Para este tipo de donaciones puedes contactarlos llenando el formulario que aparece a continuación y a la brevedad se comunicarán contigo para coordinar el recojo.

Link donación de vienes:

Formulario: https://asociacionbienaventuranzas.org.pe/#contactenos

Cuentas Bancarias

Datos bancarios para nacionales:

Asociación de la Bienaventuranzas – RUC 20557629964

BBVA

Cta. Cte. Soles :0011-0150-0100065661-09
CCI : 011-150-000100065661-09
Cta. Cte. Dolares :0011-0150-0100065688-02
CCI : 011-150-000100065688-02

SCOTIABANK

Ahorro Dolares: 104-7478442
CCI: 009-264-211047478442-33

Datos bancarios para transferencias del exterior:

Banco: BBVA

Razón Social: Asociación de la Bienaventuranzas
Cta. Cte. Dolares / IBAN: 0011-0150-0100065688-02
Dirección: Av. República de Panamá 3055 – San Isidro
Código SWIFT: BCONPEPL

Dirección: Av. El Sol Mz. 13 U Comité 16 Tablada de Lurín – Villa María del Triunfo.

Teléfono: 01 280 7133

Web: https://asociacionbienaventuranzas.org.pe/

Fuente: El comercio / Revista Cosas / Pagina Web: Asociación de las Buenaventuras

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