¿Cómo manejar las rabietas?

¿Cómo manejar las rabietas?

Cuantas veces hemos escuchado: “llora como si lo mataran, pero al cabo de nada, ha dejado de llorar y se ha puesto a jugar”. A veces, estas frases pueden hacer pensar que, en realidad, al niño no le pasaba nada, porque si le pasara algo muy grave, no dejaría de llorar. ¿Es así? Pues no necesariamente… Algunos creen que esta forma de proceder de los niños pequeños denota que lo que intentan hacer es manipular a sus padres para obtener lo que quieren. En el siguiente articulo Clémentine & Bastièn te cuenta todo lo que debes saber sobre, Cómo manejar las rabietas.

¿Cómo manejar las rabietas?

¿Por qué hacen esto? ¿Por qué lloran desesperadamente y a veces al cabo de poco ya no, y pueden estar jugando o riendo? Pues porque viven el presente. Y lo hacen intensamente. Cuando algo les provoca malestar, lo que sea, lloran desesperadamente, porque así es como lo viven, con desesperación.

El no poder entender muchas cosas (por qué les pasa lo que les pasa, por qué no puede ser lo que nos piden, por qué no pueden estar con nosotros cuando quieren, etc) les produce un malestar tremendo que, además, no pueden expresar con palabras y lo hacen como pueden: se expresan con llantos, patadas, tirándose al suelo, etc.

Pero justamente porque viven el presente, a veces si cambian de espacio, o les mostramos algo interesante, aquello que tanto les desesperaba queda superado por su presente que es lo que AHORA les llama la atención.

Quizás lo veremos más fácilmente con un ejemplo: Dejas a tu hijo en la guardería y llora desesperado agarrado a tu cuello. No quiere que te vayas y te lo expresa de todas las formas posibles. Pero tienes que irte y lo dejas llorando con el corazón encogido. Sales del aula y te quedas en el pasillo con la oreja atenta. Al cabo de 4 minutos ya no le oyes llorar y te vas. Cuando lo recoges al cabo de unas horas te dicen que “sólo” ha llorado un momento. Es importante que veamos que el hecho que haya llorado poco rato después de irnos no quiere decir que el rato que ha estado llorando con nosotros y sin nosotros, no se lo haya pasado realmente mal. El hecho de que haya parado al cabo de 4 minutos no hace su sufrimiento menor. ¿Por qué ha parado? A veces porque se ha distraído con algo, pero otras porque sabe que por más que llore no vamos a volver hasta al cabo de unas horas o sea que se resigna y deja de llorar.

¿Cómo funcionamos los adultos?

¿Cómo manejar las rabietas?

A menudo un enfado no sólo nos dura horas, sino también días o semanas, meses y años. ¡Sí, hay gente que está enfadada con alguien o con una situación durante años! Tremendo. Los niños no funcionan así, por suerte, pero esto no significa que sus motivos por llorar o sufrir sean menos importantes que los nuestros, menos legítimos o que requieran menos atención.

El pensar que como se le pasa enseguida, esto significa que es una tontería o que lo hace para tomarnos el pelo es cruel y es no entender su manera de sentir y funcionar.

¿Qué podemos hacer frente a un berrinche o rabieta?

¿Cómo manejar las rabietas?

Prevenir llegar a la rabieta

Distraer y cambiar el foco de atención. Otras veces se les puede distraer con algún objeto y otra actividad, para cambiar el foco de atención de algo que «no se puede», por otra cosa que «sí se puede».

Por ejemplo: el niño está alrededor de una mesa y quiere agarrar el celular de un adulto para jugar, quitar el celular de la mesa y ofrecerle un juguete u otro objeto alternativo para que juegue.

Elegir algo. Si la situación lo amerita se les puede dar la posibilidad de elegir. Por ejemplo: ¿Quieres bañarte antes o después de comer?

¿Cómo manejar las rabietas?

Evitar una situación. Si sabemos que una situación los frustra demasiado y los desborda, lo mejor será evitarla hasta que logren enfrentarla de otra manera.

Por ejemplo: no llevarlos a hacer las compras, que es un lugar donde no pueden tocar nada, comer, ni obtener todo lo que ven.

Actuar cuando ocurre

Mantener la calma. No ayuda responder a la rabieta de un niño con una rabieta de adultos. Nuestra reacción es una lección de cómo poner fin a un conflicto.

Ignorar la rabieta, siempre que sea posible. Si estamos seguros de que el niño o la niña no corre peligro, entonces tratemos de continuar con lo que estábamos haciendo, como si no pasara nada.

Si estamos en un lugar público, intentaremos ser ciegos y sordos a la reacción de quienes miran desde afuera y no prestaremos atención al berrinche.

Si no es posible sostener esa actitud porque puede lastimarse o está en un lugar o en una situación inadecuados, lo cargaremos de manera firme pero no violenta y lo llevaremos a un lugar más apropiado para dejar que la rabieta se calme sola.

Dar contención. Si le cuesta salir de su rabieta y no sabemos cómo ayudarlo, podemos hacerlo diciéndole: «Te voy a ayudar a que salgas de esto». También lo podemos hamacar, cantarle o abrazarlo para calmarlo.

¿Cómo manejar las rabietas?

No ceder. Nunca vamos a acceder a darle o hacer lo que quería, aunque sea posible o razonable. Tiene que aprender claramente que una rabieta no lo acerca a ninguna solución.

Una vez que la rabieta pasó, podemos manifestarle la alegría de que haya recuperado el control y enseñarle cuál habría sido la mejor manera de actuar o de expresar lo que sentía, estimulando el uso de palabras.

¡Puedes leer más artículos similares a ¿Cómo manejar las rabietas? en el Blog de Clémentine & Bastièn!

Fuente: Miriam Tirado / Unicef Org

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