Cada año, la Semana Mundial de la Lactancia Materna nos invita a reflexionar sobre una práctica que puede influir positivamente en la nutrición, la salud y el desarrollo de los bebés. Sin embargo, hablar de lactancia no debería limitarse únicamente a explicar sus beneficios o presentar recomendaciones para las madres. También es necesario conversar sobre todo aquello que ocurre alrededor de ellas: el acompañamiento familiar, la orientación profesional, las condiciones laborales, el respeto de la sociedad y la importancia de construir entornos que les permitan amamantar de manera informada y segura.

Semana Mundial de la Lactancia Materna: Acompañar a una madre también alimenta

La campaña de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026 lleva como lema “Lactancia materna para un comienzo sostenible en la vida: fortalezcamos lo que funciona”. Su enfoque busca reconocer las acciones que han demostrado ser útiles, evaluar los avances alcanzados y reforzar las políticas y redes de apoyo que favorecen la lactancia. Además, destaca su relación con la nutrición, la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza.

Este mensaje nos recuerda algo fundamental: la lactancia no depende solamente de la voluntad de una madre. Para que pueda desarrollarse de manera favorable, necesita tiempo, información confiable, atención respetuosa y una red que la acompañe sin presiones ni juicios.

La lactancia es un aprendizaje compartido

Aunque amamantar es un proceso natural, no siempre resulta sencillo desde el primer momento. Cada madre y cada bebé atraviesan una experiencia diferente. Algunas familias encuentran rápidamente una dinámica cómoda, mientras que otras deben afrontar dificultades relacionadas con el agarre, la postura, el dolor, el cansancio, la recuperación después del parto, la percepción de una baja producción de leche o la necesidad de separarse temporalmente del bebé.

Por ello, es importante evitar frases como “dar de lactar es fácil”, “solo tienes que relajarte” o “si quisieras, podrías hacerlo”. Estos comentarios pueden aumentar la culpa y la inseguridad de una mujer que quizá ya se encuentra agotada física y emocionalmente.

Acompañar adecuadamente significa escuchar antes de opinar, ofrecer ayuda práctica y comprender que la lactancia se aprende progresivamente. La madre aprende a reconocer las señales de hambre y saciedad; el bebé aprende a coordinar la succión, la respiración y la deglución; y la familia aprende a reorganizar sus rutinas para cuidar a ambos.

El apoyo comienza desde las primeras horas

El contacto piel con piel y el inicio temprano de la lactancia, siempre que las condiciones de salud de la madre y el bebé lo permitan, pueden favorecer la adaptación del recién nacido, fortalecer el vínculo y ayudar al establecimiento de la producción de leche. UNICEF destaca que comenzar la lactancia después del nacimiento mediante el contacto piel con piel ayuda al bebé a conservar el calor, favorece sus defensas y contribuye a mantener la producción de leche.

Semana Mundial de la Lactancia Materna: Acompañar a una madre también alimenta

En este momento, el acompañamiento del personal de salud puede marcar una gran diferencia. Una explicación clara, una revisión respetuosa del agarre y una orientación individualizada suelen ser más útiles que las indicaciones generales. La madre necesita sentirse segura para expresar sus dudas y recibir respuestas sin ser juzgada.

También es importante que la pareja o el familiar acompañante participe activamente. Aunque no sea quien amamanta, puede ayudar a acomodar al bebé, alcanzar agua, preparar un espacio tranquilo, controlar las visitas y facilitar que la madre descanse después de cada toma.

¿Cómo puede ayudar realmente la familia?

El apoyo familiar no consiste únicamente en decir “yo te apoyo”. Se demuestra mediante acciones cotidianas que reducen la carga física y mental de la madre.

Preparar los alimentos, mantener ordenado el espacio, atender las compras, lavar la ropa, encargarse de otros hijos o acompañar las citas médicas son formas concretas de cuidar la lactancia. Durante las tomas nocturnas, la pareja puede ayudar acercando al bebé, revisando el pañal o encargándose de que vuelva a dormir cuando termine de alimentarse.

También es fundamental respetar las decisiones informadas de la madre. No todas las experiencias serán iguales ni todas las familias tendrán las mismas necesidades. Algunas madres amamantarán directamente; otras combinarán la lactancia con leche extraída o con otra forma de alimentación; y algunas no podrán o no desearán continuar. En cualquier situación, el acompañamiento debe estar basado en la empatía y no en la culpa.

Semana Mundial de la Lactancia Materna: Acompañar a una madre también alimenta

Apoyar la lactancia también implica proteger a la madre de consejos contradictorios. Las opiniones de familiares, amistades y redes sociales pueden generar confusión, especialmente cuando se presentan como reglas universales. Ante una dificultad persistente, lo más conveniente es buscar orientación de un pediatra, una obstetra, una consultora de lactancia u otro profesional capacitado.

Información confiable para tomar decisiones

La Organización Mundial de la Salud y UNICEF recomiendan iniciar la lactancia durante la primera hora de vida, mantener la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses e incorporar posteriormente alimentos complementarios adecuados, continuando con la lactancia hasta los dos años o más, según las condiciones y preferencias de cada familia.

La lactancia materna exclusiva significa que el bebé recibe únicamente leche materna, sin agua ni otros alimentos o bebidas, salvo soluciones de rehidratación, vitaminas, minerales o medicamentos indicados por un profesional.

Estas recomendaciones constituyen una referencia de salud pública, pero deben aplicarse considerando la situación particular de cada madre y cada bebé. Las dificultades para amamantar no deberían ocultarse ni interpretarse automáticamente como un fracaso. Cuando existe dolor intenso, fiebre, lesiones, poca ganancia de peso del bebé, somnolencia excesiva, escasa eliminación de orina o preocupación por la alimentación, es necesario solicitar una evaluación profesional.

La información correcta permite detectar problemas oportunamente y evita recurrir a soluciones improvisadas que podrían no responder a la causa real.

El regreso al trabajo no debería terminar la lactancia

Uno de los momentos más difíciles para muchas madres es el retorno al trabajo. La separación del bebé, los horarios rígidos, la falta de privacidad y la ausencia de espacios adecuados para la extracción pueden interferir con la continuidad de la lactancia.

Un entorno laboral verdaderamente comprometido debe ofrecer condiciones dignas y realistas. Esto incluye respetar las licencias correspondientes, permitir pausas para la extracción, disponer de un lugar privado, limpio y seguro, y evitar cualquier tipo de discriminación hacia la trabajadora.

Semana Mundial de la Lactancia Materna: Acompañar a una madre también alimenta

El apoyo de los compañeros y superiores también es importante. Una madre no debería sentirse obligada a ocultar que necesita extraerse leche ni recibir comentarios que presenten este derecho como un privilegio. Los lugares de trabajo que favorecen la maternidad no solo contribuyen al bienestar familiar, sino que también fortalecen la confianza, la permanencia y el compromiso de sus trabajadoras.

Los informes internacionales advierten que todavía existen importantes deficiencias en las políticas laborales, las licencias remuneradas, las pausas de lactancia y la disponibilidad de espacios apropiados. Por eso, proteger la lactancia también requiere decisiones institucionales y no solamente esfuerzos individuales.

Una comunidad que acompaña sin juzgar

Las madres también necesitan sentirse cómodas al amamantar fuera de casa. Dar de lactar en un restaurante, una sala de espera, un centro comercial o un parque no debería convertirse en motivo de miradas incómodas o comentarios negativos.

Normalizar la lactancia en espacios públicos contribuye a construir una sociedad más respetuosa con las necesidades de los bebés y sus familias. Esto no significa exigir que todas las madres amamanten públicamente, sino permitir que cada una elija dónde y cómo hacerlo sin sentirse observada, avergonzada o cuestionada.

Los comercios y establecimientos pueden colaborar ofreciendo asientos cómodos, espacios accesibles y un trato amable. Sin embargo, las salas de lactancia deben ser una alternativa disponible, no una obligación que esconda a la madre y al bebé.

Fortalecer lo que funciona

La Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026 propone identificar y fortalecer las acciones que ya están generando resultados positivos: orientación profesional oportuna, contacto temprano entre madre y bebé, políticas de protección, participación familiar, servicios de salud capacitados y lugares de trabajo que respetan la maternidad.

Celebrar esta semana no consiste en idealizar la lactancia ni en responsabilizar únicamente a las mujeres. Consiste en reconocer que cada toma ocurre dentro de una realidad familiar, social y laboral determinada.

Semana Mundial de la Lactancia Materna: Acompañar a una madre también alimenta

Cuando una madre recibe información clara, cuando su pareja comparte las responsabilidades, cuando su familia evita juzgarla, cuando un profesional escucha sus necesidades y cuando su centro de trabajo respeta sus derechos, la lactancia deja de ser una tarea solitaria.

Acompañar también es alimentar. Es crear un entorno donde la madre pueda descansar, decidir, aprender y pedir ayuda. Es cuidar su bienestar para que ella pueda cuidar a su bebé. Y es comprender que apoyar la lactancia materna no es responsabilidad de una sola persona: es un compromiso que involucra a las familias, los profesionales, las empresas, las instituciones y toda la comunidad.

Durante esta Semana Mundial de la Lactancia Materna, renovemos ese compromiso. Escuchemos más, juzguemos menos y fortalezcamos aquellas prácticas que permiten que cada familia viva esta etapa con respeto, confianza y acompañamiento.

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